El grupo Tequila

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Tequila irrumpía en un país un tanto pueblerino donde el rock era una moda rara y podías terminar en el pilón, los mozos no tenían mucha simpatía por los maricas esos de las guitarras eléctricas. Pero el grupo estaba seguro de traer la medicina necesaria: “un poco más de rollo / no vendría mal / si no estoy colocado / no puedo tocar / el rock está en mi cuerpo / saltar y desmadrarme / me puedo liberar / el rock está en tu cuerpo / salgamos a bailar”. El rock como liberación. El rock como Tamtan generacional. Tequila hablaba de problemas básicos, de esperar a la chica, de estar sin pelas, de toparse con alguien deslumbrante, de satisfacer como fuera los deseos, de enfrentarse con los padres y la sociedad adulta. Y lo decían con un lenguaje coloquial, sin reprimirse, con descaro. Alejo poseía la exhuberancia necesaria para transmitir esos mensajes y una voz de pillo que conectaba infaliblemente con sus oyentes. Detrás, una banda eficaz que conformaban toda la música de Tequila y que facturaba ritmos contagiosos, rotundo –rock de toda la vida-. La tequilamanía supuso una revolución genuina: el sector femenino del público que la industria alimentaba con los Pecos y solistas guapitos se pasaba al rock guitarrero. Y Tequila era un grupo bastante “auténtico” para atraer igualmente a un público masculino que necesitaba que le comunicaran vivencias urgentes en su idioma.En 1980, surgía la llamada “nueva ola”; no triunfó inmediatamente, pero destapa toda una nueva oleada de grupos destinados a reemplazar a los surgidos en los setenta. Un movimiento que hubiera sido impensable sin el precedente triunfal de Tequila: las compañías ya sabían que aquello era vendible y en casos como el de Radio Futura se imitó el modelo Tequila de lanzamiento a tope. Y aunque fueran demasiado moderno como para reconocerlo, muchos de esos novísimos se sentían motivados por el ejemplo de Ariel y compañía: los cinco disfrutaban sin pudor de su status de estrellas del rock, vivían a fondo, encarnaban el espíritu del rock. En la “Historia del Rock” de El País, Jesús Ordovás muestra su asombro por el desenlace.

Xhekpon

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Xhekpon es una crema cuya función es la de evitar y revertir en la medida de lo posible las arrugas. Este fármaco en concreto es tremendamente útil ya que puedes utilizarlo también para algunas otras zonas de tu cuerpo que no sean el rostro: véase el escote, brazos y cuello. Allí donde tengas arrugas Xhekpon actuará para mantenerlas a raya.

Antes de probar cualquier tipo de cirugía o derivados, te aconsejamos que pruebes con este increíble ungüento al que más de cientos de personas han descrito como casi milagroso. Sus propiedades activas en el colágeno de la piel son tremendamente positivas y la actuación paulatina de la crema consigue que todas las arrugas y sus marcas vayan desapareciendo con el tiempo. Con Xhekpon, adiós arrugas.

Muchos conocerán esta crema porque la misma creadora, Isabel Preysler, es la encargada de dar imagen y promoción al producto. Para su edad, podemos observar como Isabel Preysler se conserva bastante bien y apenas tiene alguna arruga notoria, por lo que a su vez, y sólo con observar a su creadora, podemos ver como Xhekpon es un seguro antiarrugas con el cual combatir los síntomas de la edad sin gastar una gran cantidad de dinero y métodos en ello. Solo con aplicar esta crema antiarrugas podrás avanzar estéticamente y combatir esos molestos surcos a lo largo y ancho de tu rostro.

Su secreto es la estimulación del colágeno en nuestro organismo. Mediante dicha técnica, el producto acelera la creación de piel en las zonas muertas y así consigue “rellenar” los surcos que se marcan y que con el tiempo se convierten en arrugas. Arrugas que desaparecerán haciendo volver la piel a su sitio con la gran crema xhekpon que hoy os traemos.

Detectives privados Vitoria

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La participación de los detectives privados Vitoria en multitud de casos de la policía y la estrecha colaboración que mantienen con éstos les han dado una gran fama a nivel nacional, La ayuda del equipo de detectives ha supuesto, en una gran cantidad de casos, un plus de calidad con el que se han podido resolver y obtener nuevas pistas y ramas de investigación con las que avanzar en el caso. Por ello, y gracias a la inestimable ayuda de los inceíbles detectives privados Vitoria se han podido resolver multitud de casos y la policía de la localidad así lo ha corroborado en numerosas ocasiones. Ambas partes han salido beneficiadas del trabajo conjunto ya que la empresa de detectives ha adquirido renombre y ahora aceptan encargos y trabajos de todo el territorio nacional (siempre y cuando se llegue a un acuerdo monetario por movilización) y su método de trabajo, avalado por los cuerpos y fuerzas de policía del estado español, es uno de los más efectivos obteniendo pruebas (si las hay) en poco tiempo. Rápidos y eficaces, esa sería la frase que mejor define a este equipo de detectives privados Vitoria

En cualquier caso, ya sea algo personal como empresarial, si desea consultarles tanto precios como disponibilidad antes de dar el paso de contratarlos no lo dudes e infórmate sin ningún tipo de gasto o comisión, es un servicio totalmente gratuito en el que te orientarán sobre lo que más te conviene y lo que es mejor para resolver tu caso de la forma más privada y rápida posible, evitando posibles daños colaterales, haciendo hincapié en la discreción tanto del cliente como del problema en sí, firmando un contrado de confidencialidad y todos los términos legales necesarios. Como puede ver, está contratando un servicio totalmente profesional al contactar con detectives privados Vitoria.

 

Tequila y el Rock

Una intuición particular: fueron ellos, los tipos de Tequila, los que desvirgaron a este país en cuestión de Rock y una explicación: cuando aparecieron, España era una paramera para el Rock. Este tipo de música, en sentido estricto, que proliferaban todo tipo de propuestas mixtas, del rock layetano al rock con raices andaluzas. En Madrid se respiraba un movimiento de rock urbano que agitaba orgulloso su bandera de marginalidad pero parecía imposible que aquello arraigara en el gran público. Quedaban muy lejanos los años sesenta, cuando docenas de conjuntos arrasaron haciendo pop en castellano. Luego llegó la era de la psicodelia y el progresismo, propuestas demasiado fuertes para un país que, no conviene olvidarlo, vivía bajo una dictadura. Los años setenta comenzaron con el rock nacional en situación underground (literalmente, en la clandestinidad), con las listas dominadas por baladistas y producciones foráneas. Tequila cambió todo en el Rock. En 1977, Julián Infante (guitarra) y Felipe Lipe (bajo) se desahogaban en la Spoonful Blues Band y conocieron a Ariel Rot (guitarra), recién llegado de Buenos Aires.Eran los días de conciertos en el M&M y ensayos en un chalet de Arturo Soria. Al poco, se les unía Manolo Iglesias (batería) y Tequila se completaba con Alejo Stivel, un amigo argentino de Ariel, que tomó el puesto de cantante.Un inciso para mencionar lo importante que fue la emigración argentina en la reinvención del rock español. En aquella república no ocurrió la fractura que hundió al rock Made In Spain a finales de losaños sesenta. Al contrario, el público siguió la evolución de los músicos, y el rock argentino generó un espléndido santoral de creadores y una forma peculiar de cantar, un universo artístico propio y una forma de encarar el mundo y de reflejar la realidad interior.Fue Mauricio Birabent, alias Moris, un tipo con historia dentro del rock argentino, quien demostró a los insurgentes madrileños que se podían hacer canciones en castellano -en aquellos momentos, el idioma preferido era el inglés macarrónico- que retrataran la ciudad y las gentes que allí vivían. Suena elemental pero entonces resultó toda una revelación.Ariel y Alejo se trajeron desde Buenos Aires temas de Charly García, Sergio Makaroff y Norberto Napolitano, pero también una idea ambiciosa: la posibilidad de desarrollar un rock sencillito con capacidad de seducir a una juventud que estaba descubriendo los placeres de la libertad. Que, sumados a una música como la que traía Tequila y el Rock, se convertían en la combinación perfecta.